Los perros y lo lejos no se llevan. Lo lejos sólo traspasa los límites que los perros le dejan invadir, siempre ladran a lo lejos. Al menos para mí, que no tengo mascotas, que vivo en zona no industrializada, en calle que no tiene mucho tráfico, ésta es la verdad; y cuando voy al centro, lo lejos y los perros se quedan aquí. No se llevan.
Sus ojos son fuego
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Un texto de Gonzalo Soltero (1973), uno de los imaginadores mexicanos más
elusivos.
Hace 3 días
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