El 31 de mayo de 2006, vagabajo cabizbundeaba pensando "el 27 de agosto de 2007 estaré muy deprimido y caminaré por esta misma acera, tropezaré en las gradas, caeré, me romperé la monja" cuando ¡zaz! que me encuentro con este árbol. ¡Qué diablos! -me dije, pero luego rectifiqué y dije: ¡Qué árbol! entonces procedí a documentar el hallazgo con la ya mencionada cámara del cel. ¿A poco no es un gran arbolitote?
El color del hielo
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Un viaje improvisado se vuelve extraño, y violento, en este cuento de la
escritora peruana Katya Adaui (1977).
Hace 4 semanas


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