El 31 de mayo de 2006, vagabajo cabizbundeaba pensando "el 27 de agosto de 2007 estaré muy deprimido y caminaré por esta misma acera, tropezaré en las gradas, caeré, me romperé la monja" cuando ¡zaz! que me encuentro con este árbol. ¡Qué diablos! -me dije, pero luego rectifiqué y dije: ¡Qué árbol! entonces procedí a documentar el hallazgo con la ya mencionada cámara del cel. ¿A poco no es un gran arbolitote?
Oro, caballo y hombre
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Ambición y desastre se juntan en un cuento clásico del mexicano Rafael F.
Muñoz (1899-1972).
Hace 5 semanas


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