Los perros y lo lejos no se llevan. Lo lejos sólo traspasa los límites que los perros le dejan invadir, siempre ladran a lo lejos. Al menos para mí, que no tengo mascotas, que vivo en zona no industrializada, en calle que no tiene mucho tráfico, ésta es la verdad; y cuando voy al centro, lo lejos y los perros se quedan aquí. No se llevan.
El color del hielo
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Un viaje improvisado se vuelve extraño, y violento, en este cuento de la
escritora peruana Katya Adaui (1977).
Hace 4 semanas


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